domingo, noviembre 08, 2009

Les Troyans (o la guerra de guerrillas)


No me gusta faltar a mi cita puntual para con este blog, pero (aunque no deje de ser una excusa) he tenido un invitado de excepción en casa y he dejado todas las obligaciones a un lado para atenderlo como se merece. La visita de Iván supone un "avance" en mis reflexiones sobre "la nueva fisioterapia", puesto que viene de conocer a David Butler en Pontevedra y son muy interesantes las reflexiones que de allí extrajo. Querría tener tiempo para desarrollarlas con más calma, por lo que las reservo en el tintero momentáneamente.

Uno de los eventos no programados en la agenda de este fin de semana, fue acudir a la ópera a disfrutar de "Les Troyans". Una "adaptación" a la obra original, que comienza con el asalto a Troya por las tropas de Aquiles gracias al famoso caballo ideado por Ulises (u Odiseo). Al tratarse de una adaptación "escenográfica", respetaban música y texto original, pero "La Fura dels Baus" plasmó un concepto futurista del evento. El caballo de Troya era algo así como un virus informático que eliminaba a los hombres (al menos eso ponía en el libreto, porque si es por la representación escénica...).

Esto me dió que pensar. Mucho nos quejamos de lo difícil que es hacerse un hueco dentro del sistema sanitario "tradicional". No hay lugar a propuestas tan revolucionarias dentro del paradigma actual de conocimiento. Los planes de estudio universitarios están demasiado bien arraigados y no van a ceder terreno (siempre es un tema económico) a una propuesta que vulnera algunos de sus principales dogmas de fe.

Proponer la importancia capital del cerebro en los "asuntos de dolor" no es plato de buen gusto para todos los comensales, básicamente, porque es negar la importancia capital de la vertebra, el músculo o la estructura X como fuente principal de dolor. No digo que haya que desterrar o relegar a un segundo plano el concepto tradicional de fisioterapia. Insisto en que hay que integrar perfectamente los avances en neurociencia. Tarea ardua y difícil en cierto modo, pero que como todo, consiste en estudiar y trabajar.

¿Cómo ideamos nuestro caballo de Troya? ¿De qué forma podemos intentar entrar en las impenetrables murallas de Troya?

2 comentarios:

Blogger Arturo Goicoechea ha dicho...

Esa preguna me hago a cada momento: ¿cómo actuar para ir cambiando los paradigmas sin desatar las hostilidades? Creo que la clave es estudiar, explorar todo lo que se pueda lo que nos cuentan los fisiólogos, los investigadores básicos. Ejercer la autocrítica constantemente, escuchar al paciente, actuar, corregir... y no tener prisa por imponer lo que pensamos caerá por su propio peso...

Yo tengo ya unos cuantos tacos y no voy a ver demasiados cambios pero los jóvenes tenéis mucho por caminar y asistiréis a la revolución... con o sin caballo por medio

3:04 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Que bien escribes majo, yo creo que lo ha escrito Perez Reverte, pero si dices que has sido tú, me lo creo. ¿Para cuando tu primer libro?.

Vte. Father.

1:17 p. m.  

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