sábado, octubre 24, 2009

La Torre de Babel


La "historia" nos demuestra la importancia de una buena comunicación. Los intentos del hombre se frustraron, obra de Dios, por falta de entendimiento. Y es que es fundamental poder comunicarse en un mismo idioma si pretendemos entender todos y cada uno de los matices de la conversación.

Esta tarea es complicada, porque para hablar en un mismo idioma tenemos que intentar llegar a un acuerdo. Deberíamos revisar los conocimientos aprendidos a lo largo de los años de formación y experiencia clínica, ponerlos sobre la mesa e intentar, junto con otros muchos profesionales, buscar los puntos en común.

¿Qué quiere decir eso? Que cuando hablas con un doctor en traumatología, "toda" patología es de origen musculo-esquelético. Si hablas con un fisioterapeuta encontrarás algunos compañeros que hablen del sistema neuro-musculo-esquelético, otros de las fascias, de las vísceras, del sistema de movimiento (¿ein?... ¿el movimiento un sistema?), de psiconeuroinmunología, de traumas de la infancia, del sistema nervioso central...

Tengo pendiente un pequeño "experimento". Tengo un problema "mecánico" en mi hombro derecho. Voy a acudir a la consulta de siete fisioterapeutas a la espera de siete etiquetas distintas. Llevo dos etiquetas de dos traumatólogos amigos, dos de dos fisioterapeutas y me quedan cinco más. Cuando las tenga todas publicaré una entrada con la curiosa experiencia. Y es que realmente, se puede llegar a Roma desde distintos caminos, pero creedme, no todos los caminos llevan a Roma.

Cuando empecé a oir hablar del abordaje "bio-psico-social" se abrió un nuevo enfoque en mi manera de concebir ciertos aspectos fundamentales de la fisioterapia. El individuo es único y depende tanto de factores genéticos inherentes como de su interacción con el medio. Somos nosotros y nuestras circunstancias. Del mismo modo que no "pisamos" de la misma forma al caminar, no procesamos del mismo modo la información.

La fisioterapia del aparato locomotor debe buscar su lenguaje y este debe basarse en el movimiento. Los mecanismos lesionales son teóricos. El movimiento es clínicamente objetivable. No tratemos de buscar el tendón dañado, centrémonos en el conjunto, en la función.

Mi lenguaje es el movimiento (¿lenguaje corporal?). Ahora viene la parte difícil, intentar llegar a un consenso dentro del colectivo de fisioterapeutas, y luego la imposible, hacerle entender al médico rehabilitador que mi tratamiento se centra en el movimiento y no en la anatomía. En mi clínica la cosa es relativamente sencilla, pero, en un hospital, con las jerarquías, tenemos para otra entrada y de las "conflictivas"...

3 comentarios:

Blogger Arturo Goicoechea ha dicho...

El acuerdo ya está establecido: cada uno da su explicación y nadie se mete con nadie. El que consiga la mejoría es el que se lleva el beneplácito del paciente y hay tipos de pacientes (creencias-placebos) para todo el mundo. El mercado es mucho y las ofertas terapéuticas no dejan de multiplicarse.

Afortunadamente hay también pacientes que agradecen los enfoques biopsicosociales...
Saludos

3:36 p. m.  
Blogger villovi ha dicho...

Muy cierto Arturo. El problema de nuestro ámbito de trabajo es que trabajamos con seres humanos y la mezcla de dinero por salud es en ocasiones complejo.

El negocio de la salud tiene un punto de conflictividad, porque parece que prima el "marketing del miedo". Hoy sin ir más lejos hemos tenido que ir de urgencias al veterinario. Aprovechando la ocasión hemos preguntado por un “bulto” que tenía el perro en la piel y nos ha contestado el facultativo: “podría ser un quiste, pero también podría ser un tumor... lo mejor sin duda es quitarlo, analizarlo y estudiarlo. Total serían 165 € más...”.

Todo podría ser perjudicial. Todo podría ser maligno. Todo podría ser mortal... o al menos potencialmente. Si entramos en la dinámica del miedo, podemos temer a lo que queramos. ¿Qué sucede? Que el miedo incita al gasto. Hay que protegerse de las pequeñas bacterias que nos rodean tomando un potingue diario para prevenir, otro para reducir el colesterol, otro para fortalecer nuestro sistema inmune, un cuarto para evitar la caída del cabello...

Creo que es necesario que redefinamos, todos los profesionales sanitarios, nuestra explicación. Es normal que exista mucha oferta terapéutica, pero todos deberíamos ampararnos en unos mismos principios. No es lícito que intentemos “camelarnos” al paciente ofreciendo remedios a problemas que nosotros hemos inventado o que no tenemos seguridad que realmente existan...

Por eso creo que es tan importante el abordaje “integral” y que todos hablemos en el mismo idioma, para facilitar la comunicación.

Un saludo.

1:11 a. m.  
Blogger Jesús Castro Rodríguez ha dicho...

Pues exactamente igual que en salud mental, pero en este caso elevado a la enésima potencia y con unas consecuencias tremebundas.
Tu experimento ya fué hecho en salud mental hace unos años. El resultado fue etiqueta psiquiatrica grave, medicación al porrillo e ingreso psiquiatrico, para una persona sana.
Un saludo y me sigo sorprendiendo de que áreas tan aparentemente distintas vengan a ser lo mismo.

12:18 p. m.  

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