martes, diciembre 08, 2009

La compleja simpleza o la simple complejidad


Cuadro clínico. Un concepto que me pareció interesante en su momento. Sustituía el diagnóstico, con su “sentencia cerrada”, por una serie de signos y síntomas que se repiten en diferentes pacientes, orientándote a pensar en un determinado componente y un posible tratamiento.

No deja de ser otra etiqueta, pero más “abierta”. Pasamos de “pieza de ropa, concretamente pantalón vaquero azul de la talla 46” a “posible prenda para las piernas”. Menos específica y con menos margen de error, puesto que no se trata de “nombrar” problemas, si no de intentar solucionarlos.

Seguía faltando una pieza en el puzzle. Continuaba siendo demasiado “impersonal”. Le faltaba el contexto. A mis cuadros clínicos les faltaba “el paciente”. No se trata de una sucesión de signos y síntomas. Son los signos y síntomas que presenta mi paciente y cómo éste los interpreta, los explica y los vive.

Parece que durante mucho tiempo ha existido una dicotomía entre “cuerpo” y “mente”, entre lo biomédico y psicosocial. Esto es señal de que vamos dejando atrás absurdas trifulcas partidistas y estamos adaptándonos a nuevas formas de pensar.

Todo aprendizaje lleva un proceso de asimilación. Durante el mismo es fácil confundirse.

Creo que he estado confuso durante mucho tiempo. No se trata de dos variables con las que operar. No es una mezcla de dos sustancias. No son dos partes de un puzzle que hay que tener en cuenta del mismo modo. No es 50%-50%.

El individuo no es la simple suma de las partes. Es un todo. El abordaje biopsicosocial entiende el todo, y dentro del todo, obviamente, podemos dividir, para su comprensión y estudio, diferentes componentes, sin olvidar que hablamos de un todo indivisible.

-¿Cuánto de “anatómico” presenta mi paciente X? ¿Cuánto de psicosocial?...

“No lo se. No me importa”.

Es cierto que tendemos a compartimentarlo todo, o al menos lo intentamos. El problema es que posiblemente no lo hagamos correctamente y eso no lleve a error (intentamos “compartimentar la felicidad”...).

No somos componentes diferenciados. No somos solo varios sistemas interactuando.

Somos “simplemente” complejos individuos con un determinado contexto, en un determinado entorno y con unas determinadas circunstancias.

Una “dolencia” concreta no dice nada en ausencia de un “dolorido”. Del mismo modo, un diagnóstico, un cuadro clínico, carece de significado descontextualizado del paciente que lo presenta.

Partiendo de esa base, podemos plantear un tratamiento.

1 comentarios:

Anonymous fisiograna ha dicho...

Comparto contigo a 100% el contenido de esta entrada. La anamnesis y la exploración la he cambiado en el último año, centrándome en cómo vive el paciente su dolor y la constante reevaluación, contando en cada momento con la percepción del paciente. A veces, en esta primera visita puedo situar que dimensión es la mas predominante. Cuando no lo tengo claro, hago un tratamiento multimodal y voy reevaluando para insistir en lo que vaya destacando: educación, neuromodulación y manejo activo.

11:30 p. m.  

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