jueves, diciembre 01, 2011

Primer desafío cumplido



Quiero narrar la evolución de un proyecto que comenzó hace ocho meses. Para entonces ya habíamos puesto en marcha en nuestras instalaciones, dentro del complejo deportivo municipal Abastos, un programa de fisioterapia acuática donde creamos un grupo para pacientes con dolor de larga evolución. Los grupos son reducidos y previamente y de manera individual cada participante, después de la valoración y cumplidos los criterios de inclusión, comenzaba a realizar actividades muy suaves en el agua bajo supervisión y con una constante enseñanza en conceptos básicos relacionados con el dolor. Buscábamos que el paciente fuera consciente de qué es lo que le pasa, a qué se debe su situación y de qué manera puede influir en ello.

Como comenzamos con un grupo de “prueba”, fuimos aplicando lo que íbamos aprendiendo en cursos, leyendo en artículos e incorporando de nuestra propia cosecha en base a lo que nos dictaba la lógica. Así pues, cuando las actividades en la piscina fueron cada vez más “largas” (la gente aguantaba cada vez más tiempo, habituación), probamos a añadir actividades fuera de la piscina. Al principio eran pequeños paseos, que poco a poco iban alargándose, siempre teniendo presente la distracción como herramienta fundamental en nuestra progresión. Las rutas siempre incluían lugares con mucha saturación de estímulos visuales, auditivos, olfativos... el mercado central de Valencia pasó a ser parte de nuestro escenario “terapéutico” habitual.

Los paseos comenzaron a convertirse en “marchas” donde, con algunas pacientes, además de caminar dedicábamos un rato a trotar a un ritmo muy suave. Y así fue que cada vez nos exigíamos más lo unos y los otros. Habían momentos emocionantes donde el girar la cabeza atrás y observar en primera persona los progresos conseguidos suponían una fuerte dosis de motivación. Otros en los cuales la sensación de “mi cuerpo no da más de sí” era tan habituales que las salidas se convertían en una verdadera cuesta arriba difícil de vencer. ¿Estaba exigiendo demasiado?

Torear desde la barrera es muy fácil. En España todos sabemos de todo y cualquiera podría dirigir al Real Madrid o el Barcelona, gobernar este país o cualquier otra cosa que nos planteemos (parafraseando a Leónidas... “¡¡¡Esto es España!!!”). Así que me planteé poner en práctica la teoría aprendida en mi mismo. Comencé a correr con la intención de realizar el 100 k, un ultramaratón de montaña. Y como todo tiene un proceso, la primera prueba de fuego vino el 27 de noviembre de 2011 con la maratón de Valencia. Por lo que contaban mis pacientes corredores, los últimos diez kilómetros no entienden de “cuerpo”, porque las piernas hace unos cuantos kilómetros que dejaron de responder. Ahí comienza la lucha interna del “yo puedo”. No quiero imaginar qué sucede en el kilómetro 83...

Y así se inició el reto de cero a cien del que ya hablé en una entrada. Y a ese desafío se sumó Nuria, que pese a la etiqueta limitadora que portaba en su expediente, se atrevió a plantarle cara a 10 preciosos kilómetro por Valencia paralelos a la maratón el mismo 27 de noviembre de 2011. Creo que puedo contar nuestra peripecia en nombre de los dos porque pasamos por algo parecido.

Los primeros veinte kilómetros fueron cómodos porque es la distancia a la que estoy acostumbrado, es lo que más he entrenado. El problema vino cuando pasé el 27. He de reconocer que el entrenamiento decayó después de julio y mi constancia a la hora de entrenar ha dejado mucho que desear. Me enfrentaba a una situación novedosa y era consciente que iba a pasarme factura. Dolor en los vastos mediales de ambas piernas. Sensación de rampa. Esperaba el “hasta aquí hemos llegado” porque con cada zancada iba agudizándose. Parece que en el 29 el dolor se “estabiliza”. Me dificulta correr. Me apetece caminar pero soy consciente que después volver a correr iba a ser algo prácticamente imposible. En el 35 el dolor aprieta más y en el 39 voy apretando los dientes porque comienza a hacerme plantearme hasta dónde voy a poder aguantar. Me rió pensando en la carrera de los 100 k... y entonces aparece la gente. ¡Cuanta gente! Animando, vitoreando, gritando tu nombre, corriendo a tu lado... y aprieto no solo los dientes, también el ritmo. Sin darme cuenta estoy cerca del 41 donde me espera mi familia. Mi novia, mi madre, mi hermana, mis suegros, padres de mi cuñado... todos gritando. Me emociono. Subo la intensidad y me acerco a los últimos metros. Bajo al río. Increíble la cantidad de gente animando. Veo a amigos fisio, pacientes, Nuria con su novio animando. Me crezco. Subo más la intensidad y empiezo a cruzar la pasarela habilitada sobre el “lago” en la Ciudad de las Ciencias. ¡Menudo espectáculo! Cruzo el arco de meta, satisfecho y dolorido y me dispongo a caminar hacia el guardarropa. ¿Caminar? Mis piernas son dos bloques de hormigón. Me desplazo, pero eso, caminar, no es exactamente caminar.

Esa tarde y el día de después quedan en lo puramente anecdótico, pero la experiencia sumamente gratificante. Más el saber que Nuria entró dentro del tiempo que concedía la organización para finalizar el 10 k. Su “calvario” se inició en el 8, pero no cesó en el empeño y alcanzó la meta. Al día siguiente agujetas pero nada raro. Ella ha aprendido a ignorar lo irrelevante. Ya no hay alarmismo y su cerebro es cauto a la hora de encender las alarmas. Hace deporte tres días por semana cuando antes apenas podía dar un paseo largo. Hemos cumplido el objetivo y entiendo un poco mejor por dónde ha pasado (salvando las distancias obviamente, se trata de una metáfora que nada tiene que ver con su realidad).

¡Mi más sincera enhorabuena y muchísimas gracias por lo que he aprendido y disfrutado de la experiencia!

8 comentarios:

Blogger Carlos ha dicho...

Enhorabuena por la hazaña y por dar ejemplo a tus pacientes. La mayoría de los profesionales que recomiendan la actividad física no se han puesto las zapatillas en su vida.

Enhorabuena a Nuria también.

Pero sigo pensando que los corredores estáis todos locos.

C.

9:17 a. m.  
Blogger villovi ha dicho...

Muchas gracias Carlos. No me considero corredor, pero con lo de loco sí me siento plenamente identificado.

Un abrazo!

9:31 a. m.  
Blogger Clínica de Fisioterapia Prazer ha dicho...

Bonito post, y enhorabuena.
He empezado a correr desde hace unos meses (lo había considerado de cobardes siempre)y me parece genial ese punto de superación y en tu caso que lo extiendas a tus pacientes.

Un saludo, y mantennos informados de reto 0-100

11:10 a. m.  
Blogger Arturo Goicoechea ha dicho...

Caminante: se hace analgesia al andar...

Hacen falta más predicadores con el ejemplo, monitores teoricoprácticos capaces de extender la terapia a la compañía en el endurecimiento.

Enhorabuena

1:10 p. m.  
Blogger villovi ha dicho...

Muchas gracias a ambos. Os mantendré informados puntualmente acerca del reto de cero a cien.

Un fuerte abrazo.

4:14 p. m.  
Blogger Hallia ha dicho...

Enhorabuena. Leíu la entrada en al que comentabas lo del reto 0 a 100 y me pareció increíble, un reto que yo desde luego no me atrevería a asumir. Me alegro de que hayas terminado la primera maratón, es un logro importante.

Saludos

5:08 p. m.  
Blogger Fisiograna ha dicho...

¡Enhorabuena por los dos logros! y gracias por el ejemplo. Cuando leí tu entrada sobre este propósito hace unos meses pensé que era una "burrada". Cuando me explicaste en Sevilla las motivaciones de esta aventura, estas se ganaron mi admiración. Hoy mismo me ha preguntado una alumna de prácticas que si yo, que insistia a todos los pacientes en que practicaran ejercicio, hacia algo de ejercicio....y la verdad es me ha puesto en evidencia, hay que ser coherente, claro que sí. Ya voy andando al trabajo....algo es algo, me falta voluntad :).

9:19 p. m.  
Blogger villovi ha dicho...

Muchas gracias a ambos. La verdad es que es una experiencia proponerte una situación que en principio te desborda. Este sábado tengo maratón y medio de montaña (63 kms.). La cosa pinta bien. 10 horas de travesía por la montaña. Os mantendré informados.

Un abrazo!

12:00 a. m.  

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